Evolución planificada por etapas

Salesforce no es un proyecto que se “termina”: es un sistema vivo que debe evolucionar en función del negocio. El problema aparece cuando se intenta resolver todo a la vez. La evolución es efectiva cuando se planifica por etapas.

El problema de querer todo ahora

Intentar resolver todo junto crea más deuda técnica que progreso real. Aparecen automatizaciones avanzadas construidas sobre bases débiles, dashboards que muestran datos poco confiables, integraciones implementadas sin validaciones adecuadas, procesos paralelos que se contradicen entre sí, y una deuda técnica creciente que hace cada nueva mejora más costosa y riesgosa que la anterior.

El error más común es confundir velocidad con progreso. Agregar funcionalidades rápido sin consolidar lo anterior genera un sistema frágil que se vuelve difícil de sostener. Cada nuevo cambio requiere más esfuerzo, más testing y más coordinación porque las bases no están sólidas. La urgencia operativa termina generando más urgencias futuras.

Evolucionar por etapas no significa ir lento sino avanzar sin sobresaltos.

Cómo se planifica una evolución estable

Una evolución clara se define a partir de una visión de destino que guía las prioridades, etapas con límites explícitos que definen qué entra y qué no en cada fase, condiciones claras para avanzar a la siguiente etapa sin arrastrar problemas, dependencias técnicas identificadas para no construir sobre arena, y priorización por impacto real de negocio más que por urgencia percibida.

El objetivo no es planificar todo con años de anticipación, sino tener claridad sobre las próximas dos o tres etapas. Suficiente para que el equipo entienda hacia dónde va, pero con flexibilidad para ajustar según cambien las prioridades del negocio. La evolución efectiva balancea previsibilidad con adaptabilidad.

Ejemplo real

Un cliente quería rediseñar el modelo de casos, integrar WhatsApp para atención, rehacer dashboards completos, sumar automatizaciones avanzadas y mejorar la calidad de datos. Todo parecía urgente y todo tenía justificación de negocio. Pero intentar hacerlo en paralelo era una receta para el caos.

Al dividir en etapas, definimos: Etapa 1 enfocada en estabilidad y limpieza de datos porque sin datos confiables los dashboards no iban a servir. Etapa 2 concentrada en automatizaciones críticas y dashboards confiables, construyendo sobre la base limpia de la etapa anterior. Etapa 3 dedicada a integraciones y ajustes finos, una vez que el modelo interno estaba consolidado.

El negocio avanzó sin interrumpirse, cada etapa generó valor medible, y el equipo nunca estuvo sobrepasado intentando mantener múltiples frentes abiertos simultáneamente. No fue más lento: fue más ordenado y más predecible.

¿Tenés una lista de mejoras pendientes pero no sabés por dónde empezar? Agendá una sesión para armar un roadmap por etapas que priorice por impacto y viabilidad técnica.

Cómo lo hacemos en Astrolemon

Analizamos cada mejora propuesta desde tres ángulos: impacto de negocio, esfuerzo técnico y urgencia real. Armamos un roadmap criterioso que balancea valor rápido con sostenibilidad técnica. Ejecutamos por capas, consolidando cada etapa antes de avanzar a la siguiente. Validamos resultados reales de cada fase antes de comprometer recursos en la próxima. Y medimos impacto concreto para ajustar prioridades si cambia el contexto de negocio.

No se trata de hacer todo perfecto desde el inicio, sino de avanzar en el orden correcto. Las mejoras más urgentes no siempre son las que generan más valor ni las que deben hacerse primero. Un buen roadmap balancea impacto, esfuerzo y dependencias técnicas para que cada etapa sea un paso sólido hacia adelante.

Planificá la próxima etapa de tu implementación

Si querés planificar la próxima etapa de tu implementación o necesitás ordenar un backlog de mejoras, agendá una sesión de 60 minutos. Armamos un roadmap claro priorizando por impacto, esfuerzo y dependencias técnicas para que tu evolución sea predecible y sostenible.

Agendar sesión de proyecto