Diseños simples que el equipo puede usar
La complejidad innecesaria genera abandono
Salesforce no falla por ser complejo en sí mismo, sino por diseñarse de forma más compleja de lo que el equipo realmente necesita. La simplicidad no es estética ni minimalismo visual: es operativa. Un diseño simple se usa todos los días sin fricción, uno complejo se evita o se rodea con planillas paralelas porque es más fácil trabajar por fuera del sistema que dentro de él.
Pantallas cargadas con campos que nadie completa generan datos incompletos y desconfianza en reportes. Automatizaciones que modifican datos de forma inesperada hacen que los usuarios no entiendan por qué algo cambió. Reglas de validación confusas bloquean registros sin explicar claramente qué falta. Procesos paralelos sin coordinación obligan a elegir caminos sin criterio claro. Y dashboards que nadie entiende terminan siendo capturas de pantalla enviadas por mail porque es más rápido que explicar cómo leerlos. La fricción no es técnica: es de diseño deficiente.
La simplicidad no significa quitar funcionalidad, sino habilitar que el equipo la use sin esfuerzo.
Ejemplo real
Una empresa tenía una pantalla de oportunidades con 42 campos obligatorios para “capturar toda la información necesaria”. Los vendedores cargaban datos incompletos o inventaban valores solo para poder guardar y avanzar. La calidad de datos era pésima a pesar de tener validaciones estrictas, porque el diseño pedía información que no siempre existía en el momento de creación.
Rediseñamos la pantalla con 9 campos esenciales que siempre existen al crear una oportunidad, 5 campos condicionales que aparecen solo cuando son relevantes según el tipo de negocio, validaciones claras que explican exactamente qué falta y por qué, y automatizaciones explícitas que no modifican datos silenciosamente sino que avisan cuando algo cambia. Los datos mejoraron inmediatamente sin necesidad de más capacitaciones porque el sistema ahora pedía solo lo razonable en cada momento. Un diseño simple obliga a renunciar a configuraciones tentadoras que parecen útiles pero no aportan valor inmediato.
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Cómo lo hacemos en Astrolemon
Antes de diseñar cualquier pantalla o proceso analizamos uso real: cuántos campos se completan realmente versus cuántos quedan vacíos siempre, qué decisiones toma el usuario en cada momento del proceso, cuántos clics requiere cada acción crítica y dónde está la fricción operativa, y qué automatizaciones afectan cada pantalla para que los cambios automáticos sean predecibles. Con esa información diseñamos pantallas que ayudan al trabajo diario, no que interfieren con validaciones innecesarias o campos que nadie va a completar.
El objetivo no es hacer todo lo técnicamente posible ni mostrar todas las capacidades de Salesforce. Es diseñar lo justo para que el equipo trabaje mejor sin tener que pensar en la herramienta. Eso significa muchas veces decir que no a configuraciones que parecen útiles pero en la práctica generan más fricción que valor.
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