Estimaciones claras antes de avanzar
El costo de la incertidumbre
El problema no es pagar una mejora: es no saber cuánto costará ni qué incluye. Las estimaciones vagas generan discusiones sobre qué estaba dentro del alcance, demoras porque aparecen dependencias no contempladas, y sorpresas de presupuesto cuando el trabajo resulta más complejo de lo anticipado. Sin claridad desde el inicio, las estimaciones se vuelven apuestas y las entregas se retrasan porque nadie compartía la misma definición del problema.
Las estimaciones fallan cuando hay dependencias ocultas con otros sistemas o equipos que nadie mencionó, automatizaciones conectadas entre sí donde tocar una pieza rompe tres procesos distintos, criterios de éxito ambiguos que cada área interpreta diferente, testing subestimado porque “es solo configuración”, y cambios solicitados a mitad del proceso que obligan a reestimar todo. Una mala estimación no es un problema técnico: es un problema de definición que se arrastra hasta el final del proyecto.
Qué debe contener una buena estimación
Una estimación clara especifica qué se va a hacer con detalle funcional suficiente para que todas las áreas entiendan lo mismo, qué no se va a hacer para evitar expectativas que después generan fricción, qué depende de otros equipos o sistemas externos para identificar riesgos de coordinación temprano, cuánto esfuerzo real implica considerando desarrollo, testing e integración, y qué criterios se usarán para considerar la tarea cerrada y validada.
El objetivo no es tener un documento de 20 páginas que nadie lee, sino tener suficiente claridad para que cuando arranque el trabajo no haya sorpresas evitables. Las sorpresas técnicas legítimas pueden aparecer, pero las sorpresas de alcance son siempre evitables con mejor definición previa.
Una mala estimación no es un problema técnico: es un problema de definición.
Ejemplo real
Un cliente pidió “una automatización simple” para aprobar pedidos comerciales. Parecía directo: un pedido entra, alguien aprueba, sigue adelante. Después del relevamiento apareció lógica de descuento variable según volumen y antigüedad del cliente, excepciones comerciales que requerían aprobación adicional de gerencia, validaciones regulatorias obligatorias según el producto, dependencias con el ERP para verificar stock antes de aprobar, y datos incompletos en registros históricos que impedían aplicar las reglas correctamente.
La “tarea simple” se convirtió en un flujo de aprobación con múltiples niveles según monto y tipo de cliente, un flujo de validación separado para requisitos regulatorios, un proceso de logs para auditoría de decisiones comerciales, y un ajuste previo de datos para limpiar registros históricos antes de implementar las reglas. La estimación final fue precisa porque el alcance se definió completamente antes de empezar, no durante la ejecución.
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Cómo lo hacemos en Astrolemon
Antes de estimar cualquier trabajo entregamos una mini descripción funcional que explica qué hace la mejora en términos de negocio, alcance incluido y explícitamente no incluido para evitar malentendidos posteriores, dependencias técnicas y operativas identificadas antes de arrancar, riesgos conocidos con su plan de mitigación, y estimación en rango considerando escenario optimista y pesimista según lo que aparezca durante la ejecución.
No cobramos por esta definición previa porque es parte necesaria de estimar bien. El objetivo es que cuando decidís avanzar, sabés exactamente qué vas a obtener, cuánto va a costar y qué puede complicarse. Sin esa claridad, cualquier estimación es una apuesta que termina generando fricción innecesaria entre equipos.
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